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Las estatuas

febrero 15, 2012
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Max se incorporó y caminó hasta donde se proyectaba la película. Las pupilas de aquellos ojos de piedra se dilataron y los labios se arquearon lentamente en una cruel sonrisa, hasta revelar una larga hilera de dientes largos y afilados como los de un lobo.

Pág.145                                                                                                                    Booket

He elegido este fragmento porque me parece una prueba más para saber que las estatuas se mueven de verdad o que tienen vida.

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